
Tienes hora para ir al ginecólogo,te duele la cabeza, te ha sentadoalgo mal o preparas un examen,es el santo de Marta, los gemelosse aburren sin salir o Macarenate ha invitado a bañarte en su piscina...¡Qué mal mientes, amor! Si no te gusto,dímelo. Pensaré en un buen suicidio.Pero si quieres verme, y tus excusasno son más que un vulgar afrodisíacopara que se mantenga mi deseo,invéntate otros juegos, vida mía,que el premio del engaño es el olvido.
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