21 marzo 2006

TOMÁS ESTRADA: UN RECREATIVISTA EN EL MADRID

Artículo publicado originalmente por Gerardo Macías Prieto en el periódico El Fantasma del Conquero nº 0 (noviembre de 1.998). Tira publicada originalmente por Tomás Estrada San Millán en el periódico El Fantasma del Conquero nº 8 (julio de 1.999)
Aunque se dice que nadie es profeta en su tierra, lo cierto es que siempre ha habido onubenses emprendedores que consiguieron destacar en sus respectivos campos profesionales más allá de las fronteras de Huelva. Y este es el caso que nos ocupa: Tomás Estrada del Río, famoso interior derecho del Recreativo de primeros de siglo. Era la época de las grandes figuras... ¡que no cobraban!
Sobre Tomás Estrada del Río hablo con su único hijo, Tomás Estrada San Millán, quien nos explica que no recuerda casi ninguna anécdota porque cuando él nació, su padre ya era mayor. Sin embargo, sí guarda fotos, recortes de prensa y otros objetos pertenecientes a la etapa futbolística de su padre.
Tomás Estrada del Río nace en Huelva en 1889. Según sus propias declaraciones al diario Odiel en 1955, se inició en el fútbol “siendo un gañafote, por lo endeblillo”. Corría 1903, y Tomás sólo tenía catorce años. Su primer partido fue contra el Río Tinto, un equipo imbatible hasta entonces. El equipo titular de Huelva Capital todavía recibía en aquella época el nombre de Huelva Recreation Club, aunque estaba a punto de rebautizarse con la nomenclatura actual.
En 1907, Tomás Estrada participó junto con el resto del cuadro recreativista, en el Campeonato de España. Ya estaban casi olvidados los comienzos británicos del equipo: todos sus jugadores -o socios activos, como se les llamaba- eran choqueros. El Decano se enfrentó al Madrid, Vizcaya, Vigo y Salamanca. Del Río relata que “precisamente jugando contra el equipo de Vigo en ese Campeonato, me dieron un empujón, patiné siete metros, y me quedó una rodilla totalmente descarnada. Ese percance me alejó del fútbol seis meses”.
Para Tomás Estrada San Millán, lo más relevante de la vida deportiva de su padre es el hecho de que durante tres años consiguió jugar simultáneamente en el Recreativo y en el Real Madrid junto a otros tres onubenses: los hermanos Paco, Pepe y Luis Guzmán. Aquello fue entre 1908 y 1910, y a Estrada lo alinearon en el Madrid de interior izquierdo. No es que en aquella época se llevaran los traspasos, que ahora están tan de moda, sino que, como explica Estrada, los cuatro onubenses se fueron a Madrid “por motivos de estudios”. Cuando venían a Huelva por vacaciones, coincidiendo con el Campeonato de Andalucía-Oeste, volvían a jugar con los suyos. Esto podía hacerse con toda naturalidad, ya que los reglamentos no eran tan rigurosos como hoy en día. Tomás Estrada estudiaba en Madrid para Ingeniero de Caminos, pero, a causa del fútbol, nunca llegó a terminar la carrera. Eso sí, los cuatro onubenses hicieron grandes partidos con el Madrid, llegando incluso a jugar en San Sebastián unos Campeonatos de España contra la Real Sociedad y el Athlétic de Bilbao.
No fueron el Recreativo y el Real Madrid los dos únicos equipos con los que jugó Tomás Estrada: a su regreso de Madrid, iba para reforzar al Sevilla cuando éste se enfrentaba a algún conjunto grande. Lo acompañaban los Mata y Gregorio Navarro. Y había tiempo para todo, porque en 1910, el Recre, con Estrada en sus filas, ganó el Campeonato de Andalucía coincidiendo con el Centenario de La Pepa. El mismísimo Alfonso XII les entregó una medalla de oro por tal motivo. En 1911, última edición del Campeonato de Andalucía-Oeste, se jugaron dos partidos el mismo día: por la mañana, contra el Español de Cádiz; por la tarde, con el Sevilla. El Recreativo venció los dos encuentros por el mismo tanteo de tres a cero.
En aquellos tiempos -según cuenta Tomás- “los futbolistas no lo daban todo solamente en el plano deportivo, sino también en el económico, ya que, al contrario de lo que pudiera pensarse, corrían con absolutamente todos los gastos de viajes, uniformes, etc... ¡por muy superestrellas que fueran!”.
Siguiendo con las curiosidades, muy poca gente se podría imaginar que en el Velódromo no existían los vestuarios. El hijo del legendario jugador recreativista revela que “mi padre, al igual que sus compañeros de equipo, llegaba al Velódromo ya uniformado”. Los propios jugadores se encargaban del lavado de sus calzonas y camisetas. Además, el escudo del equipo iba cogido a la camiseta con un imperdible.
El último partido que recuerda Estrada del Río, según le cuenta al diario Odiel, es el que el Recreativo de Huelva jugó en 1915 contra el Alfonso XII de Palma de Mallorca. No fue éste, sin embargo, el adiós definitivo de Tomás Estrada al Decano, porque las dos temporadas siguientes se convirtió en el primer entrenador del Recreativo, llegando a ganar en ese período algunos trofeos, entre ellos una medalla de plata que conserva su hijo y que atestigua que el Recreativo, bajo la dirección técnica de Estrada, consiguió un nada desdeñable segundo puesto en el Campeonato Regional de 1ª Categoría celebrado en la temporada 1916/17. Y siguió sin romperse el vínculo de Estrada con el Recreativo, porque aunque en 1918 se convirtió en delineante del Ayuntamiento de Huelva, también pasó a formar parte de una Junta Directiva del Decano en la que figuraban Mackay (que fue el primer presidente del Recreativo) y McDonald.
Posteriormente, Estrada terminó cansado del fútbol y juró no ir un sólo partido al Velódromo. Donde sí asistió en septiembre de 1957 fue a todos los actos de inauguración del nuevo Estadio Municipal, actualmente conocido por El Colombino. Tomás Estrada del Río era por aquellas fechas uno de los tres únicos jugadores que sobrevivió a sus contemporáneos.
En los últimos años, Estrada se dedicó a su otra gran pasión: el dibujo. Su hijo recuerda cómo se emocionaba al oir los partidos de la época de Gento y Di Stéfano. Tomás Estrada San Millán ha heredado de su padre la facilidad para dibujar, y nadie puede dudar de su recreativismo si conoce su famosa tira de El Abuelo. En cuanto a sus nietos, también son todos recreativistas, pero como Estrada del Río, guardan en su corazón un huequecito para el Madrid... excepto Tomás, el nieto mayor, que es del Barça. ¡Ay, si el abuelo levantara la cabeza...!

2 comentarios:

Eloy Morais dijo...

Ya te digo. Pioneros hasta en el Madrid. Un saludo, Gerardo.

Blanche dijo...

creo que no me equivoco. Eramos compañeros en el CUFVI, en periodismo.
Un saludo